¿Te consideras una persona líder? La respuesta te puede sorprender

Tal vez conoces esta historia:

 

Alrededor del año 1412 en una pequeña villa francesa que sufría de los estragos de la guerra, nació una joven cuyo género y posición social, poco auguraban sobre su futuro. Sin embargo, un día se convenció de que tenía un propósito más grande, y gracias a su determinación logró presentarse ante el príncipe heredero al trono francés para hacerle una petición: Que la pusiera al frente del ejército para liberar a la ciudad de Orleans -en manos de los ingleses- y así poder coronarlo Rey de Francia, dando fin a la famosa guerra de los 100 años… ¡Y lo logró!

 

Esta es la historia de Juana de Arco, que tuvo un trágico final para ella, pero marcó un punto de inflexión en la historia. Y para lo que aquí nos concierne, es un ejemplo de cómo a pesar de las circunstancias, una líder puede provenir de dónde menos se espera.

 

¿Cuántos líderes habrá por ahí, escondidos entre la gente, sentando las bases de acciones que quizá cambiarán al mundo? Estoy convencido que bastantes, probablemente tú.

 

Si eres una persona ambiciosa y con metas altas, desarrollar tu liderazgo se vuelve necesario. En la academia, los negocios, la política, o la guerra; cualquier tema que implique relaciones humanas y metas, implica también liderazgo. Vale la pena entonces entenderlo para poder desarrollarlo y ejercerlo.

 

Afortunadamente, el liderazgo cuenta con un estándar sobre su definición:

 

  • Leithwood (2009), afirma que es la capacidad de ejercer influencia sobre otras personas, de manera que éstas pueden tomar las líneas propuestas como premisa para su acción.
  • Por otro lado, Yukl (2002) lo ve como un proceso con el cual se ejerce influencia sobre otros con la finalidad de lograr un objetivo.

Al final podemos entender que el liderazgo es la capacidad legítima que tiene una persona (individual, grupal o institucional) de influir en otra con la finalidad de lograr, por voluntad propia, un objetivo común.

 

El cargo no hace al líder

Para comenzar a desmitificar lo que en muchas ocasiones se asocia a la idea de un líder, resalta el hecho de que nuestra definición no plantea la necesidad de un rango o un título. Aceptar esto, nos ayudará a redefinir nuestro potencial y al mismo tiempo, abrirá un abanico de oportunidades.

Los liderazgos pueden ser tanto horizontales, es decir entre pares; y verticales, no solo de un jefe a su subordinado sino también del subordinado a un jefe. En esencia, ser líder también implica saber ser liderado.

 

En la serie Game of Thrones el personaje de Tyrion Lanister representa muy bien esto. En este caso nos encontramos ante un líder estratégico que es capaz de analizar, valorar y presentar alternativas a la Reyna quien toma la decisión final. No obstante, se le puede ver en varias ocasiones influyendo con argumentos sobre la decisión que el considera más acertada.

 Foto: wallhere.com

Por otro lado, aunque todo puesto de mando debe estar revestido de liderazgo, no siempre es así. Aquí se encuentra el origen de muchos de los problemas que surgen en las organizaciones.

 

Pero, si un puesto de mando no hace a un líder, entonces ¿Qué lo define? Te recomendamos leer el artículo “Atributos del líder”, donde desarrollamos este punto.

Autor

Alejandro González

Consultor

Consultor en planeación estratégica y datos.

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